PAD

El Programa de Acompañamiento Domiciliario (PAD) surgió de una necesidad que se observaba en las personas que finalizaban el programa de las Viviendas Tuteladas. En concreto, muchos de nuestros participantes carecían de una red familiar o social a la que regresar tras el alta terapéutica de las Viviendas Tuteladas. Por otra parte, en la mayoría de casos, sus exiguos ingresos dificultaban el acceso a la vivienda. En respuesta, se crearon las primeras unidades de convivencia autónomas que, con la supervisión del equipo educativo, favorecieron que las personas atendidas consiguieran mantener la autonomía adquirida.

UNIDADES DE CONVIVENCIA
Una vez completado el programa educativo en las viviendas, desde 2010, la Fundación MAIDES ofrece a los participantes que han alcanzado el alta terapéutica el Programa de Acompañamiento Domiciliaria (PAD). Gracias a este programa, grupos de 2 ó 3 personas viven de forma autónoma, formando unidades de convivencia, en diferentes viviendas autogestionadas con sus propios recursos. En su mayoría, en régimen de alquiler.
Estas personas reciben la atención semanal individualizada de un educador que, apoyado por voluntarios, supervisa el estado emocional y el mantenimiento de las estrategias aprendidas en el programa de las viviendas tuteladas para evitar las recaídas. Además, se acompaña a los participantes que lo requieran a realizar gestiones o visitas médicas y supone un punto de apoyo a la hora de evitar las recaídas y crisis en su enfermedad mental.

VIVIENDA DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA SIQUEM
Dentro del programa PAD, en 2013, se puso en marcha la vivienda de transición Siquem destinada a las personas que, a pesar de haber realizado el programa de las viviendas tuteladas durante un periodo prolongado, no han conseguido los niveles de autonomía suficientes para pasar al PAD por diversos motivos (económicos, falta de asunción de las suficientes habilidades por encontrarse en un recurso asistido, etc.). En la actualidad, esta vivienda ha sido autorizada por la Conselleria como Vivienda de Promoción de Autonomía, con lo que ha pasado a formar parte de la red de recursos públicos.
En ella, conviven 5 personas en esta vivienda que pretende ser un puente al PAD, ya que, si bien está atendido por dos educadoras en horario de mañana y tarde entre semana, este recurso supone un recurso en el que desenvolverse con mayor autonomía que las viviendas tuteladas.

ACOMPAÑAMIENTO DE BAJA INTENSIDAD
Además, dentro del PAD se realiza un Acompañamiento de Baja Intensidad (ABI) a personas que han pasado por las viviendas tuteladas pero que por diversas causas no han accedido al programa PAD. Este tipo de acompañamiento va desde visitas semanales a las viviendas tuteladas por parte de algunas personas y el acompañamiento a gestiones, hasta las visitas a los centros residenciales donde están y el seguimiento de su evolución con los profesionales de dichos centros.